El juez permite que se mantenga la indemnización de 1,5 millones de dólares otorgada a la viuda por mesotelioma.
Cuando Thomas Glenn falleció a causa de un mesotelioma maligno, su viuda, Rita, presentó demandas contra varias empresas a las que acusaba de haberlo expuesto negligentemente a la enfermedad. Entre ellas se encontraba Fisher Controls International, la única que se negó a llegar a un acuerdo extrajudicial. Cuando el jurado falló en contra de Fisher y le impuso una indemnización millonaria, la empresa apeló la decisión, solicitando al tribunal que la revisara y la revocara.

Víctima de mesotelioma trabajaba en una central nuclear.
Desde mediados de la década de 1970 hasta la de 1990, Thomas trabajó como técnico de instrumentación en la central nuclear de Oconee, en Carolina del Sur. Su viuda argumentó que la exposición a las válvulas que Fisher Controls suministró a la central fue la causa de su mesotelioma. Presentó pruebas ante el tribunal de que las juntas de la empresa estaban contaminadas con amianto y que su proximidad a otros trabajadores que retiraban y reemplazaban esas piezas lo puso en riesgo.
Aunque la empresa afirmó que sus juntas no pudieron haber causado el mesotelioma de Thomas porque amianto El jurado dictaminó en su contra que el contenido estaba encapsulado. Declararon a Fisher culpable de los cargos y ordenaron a la compañía pagar a la viuda 1,4 millones de dólares en concepto de indemnización por muerte injusta, daños por supervivencia y pérdida de compañía conyugal. Asimismo, dictaminaron que las acciones de Fisher los hacían merecedores de pagar 1,4 millones de dólares adicionales en concepto de daños punitivos.
Juez ratifica el veredicto del jurado en demanda por mesotelioma
En respuesta a la conclusión del jurado de que existían pruebas claras y convincentes de que habían actuado de forma deliberada, temeraria o imprudente, Fisher apeló la decisión y la indemnización, pero el Tribunal de Apelaciones de Carolina del Sur denegó su solicitud de revocación. Tras revisar todas las pruebas presentadas en el juicio, dictaminó que las actuaciones del tribunal inferior habían sido apropiadas, que todos los testimonios periciales presentados eran admisibles y que el veredicto era coherente con la información que el jurado escuchó. Asimismo, determinó que los abogados de la empresa habían actuado de mala fe con respecto a ciertas cuestiones de la fase de presentación de pruebas y no habían tomado ninguna medida para corregir su conducta indebida.
Esta decisión refuerza la fuerte deferencia que los tribunales de apelación otorgan a las conclusiones del jurado en casos de mesotelioma, particularmente cuando los daños punitivos están respaldados por evidencia clara de conducta corporativa imprudente. Al confirmar tanto los daños compensatorios como los punitivos, el tribunal ratificó que los argumentos sobre el asbesto encapsulado y las teorías de exposición alternativas no invalidarán el testimonio pericial creíble ni el uso documentado del producto. El fallo también indica que la mala conducta en la fase de descubrimiento de pruebas puede debilitar la posición del demandado en apelación. Para las viudas y familias afectadas por mesotelioma, el caso refuerza la confianza en que los veredictos del jurado basados en la exposición laboral y el conocimiento corporativo resistirán las impugnaciones posteriores al juicio.
Cuando una familia presenta una demanda tras un fallecimiento, las reglas cambian: Demandas por muerte injusta relacionada con el mesotelioma Cubre quiénes son elegibles. Más cobertura por muerte injusta: Actualizaciones sobre casos de muerte por negligencia.


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