Tras la muerte por mesotelioma de un veterano de la Marina, su viuda busca justicia.
Años antes de ser diagnosticado con el mesotelioma maligno que finalmente le costó la vida, Peter Allen había servido como electricista auxiliar en la Marina de los Estados Unidos a bordo del LST 528 (posteriormente rebautizado como USS Catahoula Parish) y el USS Marquette. Atribuyendo su enfermedad a las calderas contaminadas con amianto de dichos buques, su viuda, Lorraine, interpuso una demanda contra el fabricante, que negó su responsabilidad. A pesar de su petición de que se desestimara el caso, un juez ordenó que fuera juzgado por un jurado.

Se deniega la solicitud de sentencia sumaria en la demanda por mesotelioma.
En el testimonio que prestó antes de morir de mesotelioma, el Sr. Allen indicó que su trabajo reparando motores y bombas en todo el barco lo había puesto en contacto diario con mecánicos que trabajaban con bombas de amianto, y que en ese momento había notado el desmoronamiento del aislamiento de amianto dentro del equipo, así como el polvo que se había levantado.
Además de este testimonio incriminatorio, la víctima de mesotelioma también reconoció varios puntos que la compañía de calderas utilizó como base para desestimar el caso. Admitió que las etiquetas de identificación de las calderas a las que había estado más cerca habían sido pintadas dentro del acorazado, y que también había estado cerca de asbesto proveniente de otras fuentes, incluyendo bombas de achique, bombas de ventilación, bombas de calefacción y aire acondicionado, y bombas de agua en todo el barco.
El juez denegó la moción de la compañía de calderas para desestimar la demanda por mesotelioma.
En su fallo, el magistrado Manuel J. Méndez señaló que para que la reclamación de mesotelioma Para que se desestimara la demanda, la empresa de amianto debía demostrar que se habían eliminado todas las cuestiones de hecho relevantes. En lugar de presentar pruebas que lo respaldaran, la empresa se basó únicamente en la declaración de su abogado, lo cual era insuficiente. Asimismo, señaló que la víctima solo necesitaba demostrar “hechos y circunstancias de los que pudiera inferirse razonablemente la responsabilidad del demandado”.”
Se consideró que el testimonio de la víctima de mesotelioma era lo suficientemente sólido como para que un jurado lo evaluara, por lo que se denegó la solicitud de desestimación.
Este fallo refleja cómo los tribunales evalúan las reclamaciones por exposición al amianto en buques donde existen múltiples fuentes potenciales a bordo. Desde el punto de vista médico, el mesotelioma está fuertemente vinculado a la exposición prolongada al amianto. exposición al amianto En entornos confinados como salas de máquinas y salas de calderas, donde el deterioro del aislamiento y las fibras en suspensión eran frecuentes, la decisión refuerza legalmente que los demandantes no están obligados a descartar todas las fuentes alternativas de exposición en la etapa de juicio sumario. En cambio, cuando un testimonio creíble demuestra la proximidad regular a equipos que contienen amianto, las cuestiones de responsabilidad se dejan a criterio de un jurado. Al denegar la desestimación, el tribunal confirmó que los veteranos de la Marina y sus familias merecen la oportunidad de presentar sus reclamaciones en su totalidad.
Lo que un veterano necesita documentar se establece en lo que requiere una reclamación de veteranos. Para más información: Actualizaciones sobre casos de asbesto en el ejército.


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